OCTAVO DÍA

  1. La ley de la multiplicación y su inversa, la ley de la erradicación.
  2. La ecuanimidad(no reaccionar a las sensaciones corporales) es el mayor bienestar.

Por un lado, hay un proceso de constante multiplicación y, por otro lado, hay un proceso de erradicación.

Verdaderamente las cosas condicionadas (sensaciones corporales) son impermanentes (pasajeras), por naturaleza surgen y desaparecen, Si cuando surgen, se observa sin reaccionar, son extinguidas, su erradicación produce verdadera felicidad. 

Todo condicionamiento mental (sensación) es impermanente, siendo su naturaleza surgir y desaparecer. Desaparece, y al siguiente momento surge de nuevo, así, una y otra vez. Así es cómo las reacciones mentales se multiplican. Si desarrolláis sabiduría y empezáis a observar objetivamente, sin identificaros, el proceso de multiplicación se detiene y comienza el proceso de erradicación.

Cuando  surge una sensación, si os mantenéis ecuánimes, pierde toda su fuerza y desaparece. Permaneciendo sin reaccionar, capa tras capa, las viejas reacciones mentales surgirán y serán erradicados. Cuantas más reacciones mentales (sensaciones) sean observadas sin reaccionar, mayor será vuestra felicidad, la felicidad de liberarse del proceso de la desdicha. Al erradicar todas las sensaciones de l pasado, disfrutaréis de la felicidad ilimitada de la liberación total.

El antiguo hábito de la mente es reaccionar y multiplicar las reacciones. Algo no deseado sucede y generamos una reacción en la mente de rechazo. Pero aunque surge en la mente, va acompañado de una sensación física desagradable en el cuerpo. Un momento después, debido a nuestro antiguo hábito de reacción, de nuevo generamos otra reacción de rechazo hacia esa sensación corporal.

La sensación corporal desagradable hace que reaccionemos con rechazo, lo que a su vez generamos otra sensación desagradable, a la que volvemos a reaccionar. Así es cómo el proceso de multiplicación comienza.  

Si en vez de reaccionar a la sensación, SONRÉIS comprendiendo su naturaleza impermanente (pasajera), no generaréis una nueva reacción mental, la reacción mental que haya surgido pasará sin multiplicarse. Al instante siguiente, otra reacción mental del mismo tipo surgirá de las profundidades de la mente, permanecéis sin reaccionar y desaparece. Al instante siguiente, aparece otro reacción mental, nuevamente permanecéis ecuánimes, y desaparece. El proceso de erradicación ha comenzado.

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Los procesos que se observan en uno mismo también tienen lugar en todo el universo. Por ejemplo, alguien siembra la semilla de un ficus bengalí. De esa diminuta semilla se desarrolla un gran árbol, que produce innumerables frutos, año tras año, durante toda su vida. E incluso después de haber muerto el árbol, el proceso continúa, porque cada uno de los frutos que el árbol produjo contenía una o varias semillas del mismo tipo. Cuando una de estas semillas cae sobre suelo fértil, germina y se convierte en otro árbol que de nuevo producirá miles de frutos con nuevas semillas. Frutos y semillas, semillas y frutos, un proceso de multiplicación interminable.

Del mismo modo, cuando por ignorancia sembramos la semilla de una reacción mental, tarde o temprano dará su fruto, que contendrá una semilla del mismo tipo. Si proporcionamos tierra fértil a la semilla, germinará, crecerá y multiplicará nuestra desdicha. Sin embargo, si arrojamos a las semillas a suelo pedregoso, no podrán germinar y nada se desarrollará de ellas. El proceso de multiplicación se detiene y automáticamente da comienzo el proceso de erradicación.

Comprended cómo funciona este proceso. Hemos explicado que para que continue el flujo de la vida, de mente y cuerpo, era necesaria algún alimento que lo mantenga. El alimento del cuerpo es la comida y el ambiente en que vivimos. Si un día no comemos, el flujo de materia (cuerpo) no se detiene al momento, sino continúa gracias a la energía almacenada en el cuerpo. Sólo cuando toda esa energía almacenada se consume, el flujo se detiene y el cuerpo fallece.

El cuerpo necesita alimento solamente dos o tres veces al día, pero el flujo de la mente lo necesita a cada instante. El alimento mental son las sensaciones. Generados continuamente, son los responsables del mantenimiento del flujo de la consciencia. La reacción mental en este momento dará lugar a la mente del momento siguiente. Continuamente alimentamos el flujo de la mente con reacciones mentales, haciendo que continúe.

Si dejamos de reaccionar mentalmente, el flujo no se detendrá enseguida, sino que continuará alimentado por reacciones mentales del pasado que están almacenados, y obligados a a dar su fruto, suben a la superficie de la mente para sostener el flujo, y se presentan como una sensación.  Si reaccionamos a la sensación, empezaremos de nuevo a crear nuevas reacciones mentales, a sembrar nuevas semillas de desdicha. Pero si observamos la sensación sin reaccionar, la sensación pierde fuerza y será erradicado. Al permanecer atentos y no reaccionar a las sensaciones, capa tras capa de antiguas reacciones mentales suben a la superficie, y serán erradicados, ésta es la ley de la naturaleza.

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Hay que experimentar el proceso por uno mismo, practicando la técnica. Tenéis que ver por vosotros mismos que los hábitos y los sufrimientos antiguos se van eliminando, para saber que el proceso de erradicación funciona.

Observar las sensaciones corporales y no reaccionar a ellas, nos conducirán a la purificación de la mente. Lo que experimentemos, ya sea agradable o desagradable, no tiene importancia. Lo importante es no reaccionar con deseo o rechazo, ya que ambos sólo crean más desdicha. La única vara con la que podemos medir el progreso en este camino es la ecuanimidad( no reaccionar a las sensaciones corporales). Y si realmente queremos llegar a las profundidades de la mente y erradicar las impurezas, la ecuanimidad debe ser a nivel de sensaciones. corporales. 

Si aprendemos a ser conscientes de las sensaciones y a mantenernos ecuánimes ante ellas, nos resultará fácil tambien mantenernos equilibrados ante situaciones externas. El mayor bienestar en la vida es, la capacidad de mantener el equilibrio mental en los altibajos de la vida. Todos nos tenemos que enfrentar a situaciones agradables o dolorosas, victorias o derrotas, beneficios o pérdidas, buena fama o mala fama, todos pasamos por situaciones así, pero ¿Podemos sonreir ante todas ellas, con una sonrisa auténtica salida del corazón? . Si poseemos esta ecuanimidad en las profundidades de la mente, podremos decir que poseemos la felicidad verdadera.

Si se adquiere el dominio de esta técnica el el momento presente, el futuro automáticamente será brillante.

01. Discurso del octavo día del Curso de Vipassana
Este es el discurso del octavo día de Goenka, en donde explica que hay un proceso de multiplicación de la desdicha por un lado, pero nosotros podemos parar este proceso y que empiece el proceso de la erradicación de la desdicha.