COCINA AUTÉNTICA ELABORADA CON CARIÑO

Hoy traemos a esta Blog el Izkiña de Segura. Una excusa perfecta para acercarnos al corazón del Goierri y disfrutar de los encantos de una villa medieval en la que parece que el tiempo se ha detenido.

Si van a visitar el Izkiña, vayan sin prisa, como mínimo una horita antes, y disfruten de un relajado paseo por uno de los cascos antiguos mejor conservados de nuestra provincia. Segura conserva prácticamente intacta su estructura medieval y, lo que es más curioso, los arrabales que hace siglos abundaban en el exterior de las villas amuralladas. Nuestro restaurante está en la calle Zurbano, junto a la plaza central de la villa, a la izquierda del pequeño frontón cubierto.

COCINA TRADICIONAL SIN ADORNOS

Centrándonos en el restaurante, Izkiña está dirigido por Mª Carmen Arruabarrena. Mari Carmen es cocinera vocacional, se inició en los fogones ayudando como “pinche” a su madre, Pantxika.

Tal vez es por eso por lo que no le da mucha importancia a su cocina. Nosotros, que la hemos probado, podemos asegurarles que es una auténtica delicia. Fue en 1997 cuando Mª Carmen abrió, junto con Iñaki Imaz, el bar Izkiña, a pocos metros del actual restaurante. Contaban con un pequeño comedor, pero se les quedaba corto. Hace 7 años dieron el salto y abrieron el restaurante, en el que cuentan con el buen hacer de otra Mª Carmen, Mª Carmen Lasa, que lleva 9 años trabajando en el negocio y sabe “de qué pie cojea” cada cliente.

La cocina de Izkiña es tradicional, sin adornos ni artificios, esa que cada vez cuesta más encontrar entre tanto alarde y modernismo. Viendo las fotografías adjuntas, comprobarán que no hay secretos en la cocina de este local. Son platos desnudos, sin adornos, pero si los prueban en el restaurante, verán que los tigres y las croquetas, imperfectos en sus formas, son caseros al 100% y están elaborados con una bechamel perfecta.

Lo mismo pasa con los txipirones, siempre frescos y bañados en una salsa compacta y sabrosísima.

El bacalao, asimismo, está en su punto ideal, y el toque de picante es el adecuado para hacerse notar pero no afectar al sabor del plato. A fin de cuentas, los platos de Izkiña se hacen como se han hecho siempre, cuidando la calidad del producto y elaborándolos con mimo y paciencia.

En Iziña se ofrece un menú del día por 12 euros y una carta sencilla pero cuidada, con sugerencias de temporada (Zizas en primavera, Bonito en verano, Caza y hongos en otoño…) El revuelto de hongos siempre está presente en el menú, así como los pescados frescos, que se traen todos los días del puerto de Pasaia. Para los carnívoros, no falta el Chuletón, y los postres son caseros, faltaría más. Una buena comida en Izkiña nos costará entre 30 y 35 euros, Menú fin de semana 20€ y también ofrecen menú para grupos.

Con las comunicaciones actuales, Segura nos queda a tiro de piedra y, como hemos subrayado, siempre es un placer pasear por su precioso casco medieval. ¿Hacen falta más excusas para conocer un sitio que merece la pena?

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